La reunión de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata) bien puede ser considerada histórica y la participación conjunta en una masiva y bulliciosa movilización frente al Ministerio de la Producción fue un mensaje para el Gobierno nacional que habla del cambio de la estrategia sindical. Ante el ministro Dante Sica, los jefes gremiales, Antonio Caló y Ricardo Pignanelli, advirtieron a través de sendos documentos sobre “la gravísima situación de la industria metalmecánica” y, por ende, reclamaron la defensa concreta de la industria nacional y de los puestos de trabajo que genera. Según confiaron fuentes sindicales, el ministro Sica les aseguró que está trabajando en una pronta implementación de aranceles a determinados productos importados que hacen a la actividad industrial de estos gremios.

La tirria entre la UOM y el Smata es histórica e incluso anterior a las conducciones de los actuales secretarios generales. Sin embargo, la política económica implementada por Cambiemos y sus perjuicios para la actividad industrial los acercó y se expresó en la movilización de ayer. Pero además, la pronta respuesta ministerial al pedido de audiencia prueba la importancia de estos sindicatos. Antes de ingresar, Caló anticipó el motivo de la reunión: “La apertura nos afecta. En realidad todo el plan económico nos está complicando. No hay poder adquisitivo entre los trabajadores”, dijo.

Sica conoce desde hace años a Caló y también a Francisco “Barba” Gutiérrez y eso se notó porque a los metalúrgicos les dio un abrazo y a Pignanelli le estrechó la mano. Sin embargo, ese conocimiento previo no evitó que los dirigentes de la UOM le describieran el funesto panorama que vive la industria metalmecánica. Los dirigentes sindicales le recordaron que desde que Macri asumió el gobierno se han producido 30 mil despidos y 20 mil suspensiones como “consecuencia de las erróneas políticas económicas ejecutadas”. La sentencia no solo fue pronunciada sino que quedó estampada en el documento que la UOM le dejó a Sica. Algo similar sucedió cuando le reclamaron defender el mercado interno o cuando criticaron la suba de las tarifas de los servicios públicos que “destruye la estructura de costos de las empresas y el ingreso disponible de la población”. En esa línea le reclamaron la recomposición de las líneas de crédito para inversión productiva, la aplicación rápida de los programas de Recuperación Productiva que debe hacer el Ministerio de Trabajo, establecer cupos de importación para garantizar producción local y el empleo.

Por su lado, Pignanelli –que estuvo acompañado de su secretario Adjunto, Mario Manrique– llevó un pedido que lo comparte con la UOM sobre la defensa de “la fabricación nacional de carrocerías y motos”. Sobre este punto, el líder de los mecánicos se quejó de la falta de cumplimiento del Gobierno sobre la prohibición de “la importación de colectivos para todo 2018”. Los sindicalistas le recordaron que la administración macrista se había comprometido a ello en octubre del 2017. El tema de la industria carrocera desvela a Pignanelli, que en el documento que entregó, le recordó a Sica que existía el compromiso oficial de mantener la plena ocupación de la capacidad productiva del sector. Sin embargo, el gobierno “tomó como primera medida la importación de colectivos para todo 2018 y establecer una línea de créditos blandos para el recambio de unidades, como así también exigirles a los carroceros costos más competitivos para atender las necesidades del mercado”. Es más, los mecánicos señalaron que una vez que se abrió la importación de colectivos desde Brasil el gobierno bajó la velocidad de la toma de decisiones. “Nos sentimos como trabajadores estafados en nuestra buena fe”, reza el escrito que el Smata le dejó a Sica. Según relataron fuentes sindicales, el ministro se comprometió, como todo funcionario que se precie de tal, a estudiar el listado de pedidos y anunció que en pocos días más comenzará a funcionar una especie de grupo de reacción rápida que tendrá que atender las necesidades de estos gremios.

Por otra parte y siempre según confiaron dirigentes sindicales, Sica les anunció que está dispuesto a implementar aranceles a las importaciones de determinados sectores. En principio estarían destinadas a la línea blanca y luego a la electrónica y autopartes. Eso disparó una media sonrisa entre los sindicalistas porque antes quieren verla concretada antes de festejar una medida que a los ojos de Cambiemos es de corte populista.