Reciclado avanzado, una oportunidad para acelerar la economía circular de los plásticos en Argentina
Los plásticos están potenciando una economía circular que impulsa el aprovechamiento racional de los recursos para reducir desperdicios y escalar el cuidado del medioambiente. Con la novedad del reciclado avanzado se incorpora una nueva tecnología para la circularidad basada en la estrategia de las 7R: rediseñar, reducir, reusar, reparar, renovar, reciclar y recuperar energéticamente. Se trata de un conjunto de tecnologías que permiten recuperar y revalorizar algunos desechos plásticos que hoy terminan en rellenos sanitarios o en basurales. El reciclado avanzado los transforma en materia prima de alta calidad y los integra a nuevos ciclos de producción.
En la Argentina, cada vez son más las personas conscientes de la importancia de incorporar hábitos de reciclaje en su vida cotidiana: el 64% separa reciclables en el hogar, según un estudio de Opinaia. Además, del relevamiento surge que el 91% de los argentinos valora al plástico como uno de los materiales con mayores chances de reutilización, junto con el cartón y el papel.
De acuerdo al Índice de Reciclado de Plásticos, en Argentina se reciclaron 318.000 toneladas de plástico en 2022, un valor 11% superior al año anterior. Nuestro país observa una tendencia creciente en esta industria: desde 2003, la cantidad de plástico reciclado se incrementó en un 456%.
En este sentido, el reciclado avanzado constituye una alternativa estratégica para la revalorización del plástico, ya que complementa el método mecánico tradicional responsable de recuperar el material post consumo, sea de origen doméstico, industrial, agrícola o comercial. Al reciclar corrientes de residuos que tienen varios tipos de plásticos mezclados y/o alto nivel de suciedad que no pueden ser recuperados por el método mecánico, el reciclado avanzado ofrece una solución para materiales que de otro modo acabarían siendo enviados a rellenos sanitarios o basurales a cielo abierto. A la vez que supera estos desafíos, como resultado, produce materias primas con las que pueden fabricarse nuevos productos finales de la misma calidad que el plástico virgen, como por ejemplo envases de alimentos, entre otros.
De este modo, el ecosistema reciclador se potencia incrementando la circularidad de los plásticos, generando menos residuos y emisión de gases que afectan al calentamiento global, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030.
Resulta clave acelerar el consenso sobre la necesidad de implementar políticas que fomenten desarrollos de escala industrial así como establecer metas que logren el impacto deseado en pos de una economía circular.
