El preocupante aumento de la conflictividad
El mega decreto de Javier Milei, que introdujo cambios significativos en el régimen de las obras sociales, la recaudación de cuotas sindicales, aportes solidarios y limitaciones al derecho a huelga, ha generado sorpresa y rechazo entre los dirigentes de la CGT. La reforma laboral por decreto ha sido considerada una provocación, y se ha propuesto una respuesta con movilizaciones y paros.
El DNU impuso modificaciones sustanciales que afectan a los sindicatos y generó una reacción inusualmente fuerte en la CGT. La sorpresa y la molestia son palpables, ya que las reformas son de una magnitud no vista desde la dictadura militar de 1976. Se considera un mazazo para los gremios, que esperaban una reforma laboral más moderada.
La CGT había adoptado una postura cautelosa y moderada previamente, tratando de dar tiempo al nuevo Gobierno a pesar de la amenaza de hiperinflación y descontento social. Sin embargo, el decreto de Milei cambió el panorama, y algunos dirigentes abogan por movilizaciones y paros como respuesta.
La relación entre el Gobierno y los sindicatos está marcada por la desconfianza, ya que no tienen un interlocutor claro y las decisiones parecen ser tomadas exclusivamente por Milei y su hermana Karina. La militarización de las calles por parte de Patricia Bullrich también indica la importancia que Milei otorga al control de la calle como parte de su estrategia.
El DNU introduce cambios sustanciales en el derecho de huelga, regulando de manera más estricta las actividades consideradas servicios esenciales y actividades de importancia trascendental. También reduce el cálculo de la indemnización por despido y habilita la creación de un fondo de cese laboral por negociación colectiva, generando preocupación en la CGT.
En este contexto, la CGT se prepara para una respuesta más contundente, con movilizaciones, paros y posiblemente conflictos más intensos en el futuro cercano. La relación entre el Gobierno y los sindicatos se vuelve más tensa, y la posibilidad de un verano caliente parece cada vez más probable.
Marcha y ¿paro?
El DNU de Javier Milei ha generado una respuesta unificada y casi inédita de las distintas facciones de la CGT, ya que las nuevas normas amenazan su recaudación y poder. En un acto de unidad, los diferentes sectores de la CGT han acordado impugnar judicialmente el decreto y movilizarán a sus militantes hasta los Tribunales para exigir su invalidez.
La CGT tiene planeado presentar amparos en diferentes fueros, incluyendo el Laboral, el Contencioso Administrativo y el Civil y Comercial. La masividad de la marcha prevista hacia los Tribunales representa un desafío a los operativos de Patricia Bullrich, que ha implementado un plan antipiquete.
El ferroviario Omar Maturano ha expresado que la CGT pondrá a prueba el plan antipiquete y ha destacado que la CGT, cuando se despierta, es como un león. Además, sugirió de manera irónica que el paro general debería ser el 6 de enero, para decirle a la gente que los Reyes Magos no vienen porque no hay dinero.
En un Comité Central Confederal programado para el jueves próximo, la CGT podría resolver un paro general, posiblemente para los primeros días de febrero. Esta medida sería una respuesta contundente al DNU de Milei y representaría el primer paro general de la CGT desde mayo de 2019, durante la gestión de Mauricio Macri. La central obrera se encuentra ante un desafío inesperado con la llegada de las nuevas medidas.
