26 de mayo de 2026

Victoria Villarruel negocia los últimos votos para sancionar la boleta única en el Senado

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El proyecto de boleta única de papel fue aprobado por la cámara de Diputados a mediados de 2022 y desde entonces durmió cajoneado por el kirchnerismo en el Senado. Esa parálisis se rompió la semana pasada con el inicio del debate en el plenario de comisiones.

En este escenario, los esfuerzos de los operadores legislativos libertarios están puestos en conseguir las firmas necesarias para que las comisiones puedan emitir dictamen esta semana. La idea es convencer a los remisos a que apoyen el texto, aunque sea en disidencia, para poder debatirlo en el recinto la semana próxima.

La moneda de cambio para lograrlo es prometerles que sus planteos podrán ser subsanados al momento de la reglamentación de la aplicación de la nueva norma, en el caso que estas cuestiones instrumentales puedan ser introducidas mediante ese mecanismo, o con la sanción de una norma posterior que tome en cuenta sus puntos de vista.

Detrás del apuro por sancionar la ley de boleta única hay dos vertientes. Los exintegrantes de Juntos por el Cambio (radicales y Pro, sobre todo) sostienen que esta es una oportunidad de oro para instaurar el mecanismo y vencer la resistencia del peronismo, que se niega en redondo a aceptar el cambio de la papelera partidaria por una institucionalizada, diseñada y distribuida por la autoridad electoral competente. “En esta cuestión, la modificación del proyecto y su regreso a Diputados en segunda revisión es jugar a favor de los que no quieren que salga nada”, es el argumento con el que intenta este sector convencer a los disidentes para apurar la sanción de la ley.

Por su parte, los libertarios, y sobre todo Villarruel, buscan sumar un nuevo éxito legislativo al ya obtenido en la primera sesión del Senado tras la asunción de Javier Milei, cuando lograron reunir una mayoría circunstancial de 39 senadores que venció la resistencia del kirchnerismo e impuso la elección de las nuevas autoridades de la Cámara alta.

Para la vicepresidenta, la apuesta tiene un condimento extra. La aprobación de la boleta única de papel le serviría para mostrar que el camino dela concertación y la negociación es mucho más eficiente que el de las declaraciones altisonantes del Presidente y su vocero, Manuel Adorni, que apestillan al Congreso acusándolo de demorar las propuestas del Gobierno por reclamar cambios en sus iniciativas y de ir en contra de la “voluntad popular” que les permitió ganar el balotaje.

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