25 de mayo de 2026

La izquierda desafió nuevamente el protocolo antipiquetes en el último día de debate, con forcejeos, botellas y fuego

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El Congreso fue el epicentro tanto de la discusión legislativa como de la agitación en las calles durante la votación de la ley ómnibus. Mientras los focos estaban puestos en los discursos y la votación en el recinto, afuera se mantenía la expectativa sobre posibles conflictos, que finalmente estallaron en la tercera jornada de debate.

La jornada comenzó tranquila, con un grupo reducido de manifestantes de izquierda en las afueras del Congreso, contenidos por un cordón policial. Sin embargo, tras la aprobación de la ley en el recinto, surgieron episodios de tensión. La policía lanzó gas pimienta contra los manifestantes, lo que desencadenó momentos de confrontación y violencia.

Los enfrentamientos se intensificaron cuando los manifestantes rodearon a un grupo de policías en la Avenida Rivadavia, lanzando insultos y objetos contundentes. A pesar de los intentos de la policía por controlar la situación, los disturbios continuaron, con nuevos enfrentamientos y actos de vandalismo, como la quema de contenedores de basura y el bloqueo de calles.

La noche cayó sobre una escena de caos y tensión, con enfrentamientos entre grupos de manifestantes y las fuerzas de seguridad. A pesar de los esfuerzos por contener la situación, los disturbios se prolongaron, dejando un reguero de destrucción y aumentando la preocupación por la escalada de violencia en las calles.

 

A la tarde, música

Las organizaciones que se congregaron desde temprano en la plaza ofrecieron una imagen de unidad entre el kirchnerismo y la izquierda, aunque la mayoría de los presentes eran de esta última. A pesar del respaldo legislativo del kirchnerismo, no lograron detener la aprobación de la ley ómnibus impulsada por otros sectores políticos.

La movilización comenzó horas antes del «festivalazo», un evento cultural en rechazo a la ley, donde se presentaron diversas bandas. Aunque la música buscaba calmar los ánimos, los enfrentamientos continuaron y la jornada culminó con disturbios en las calles.

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, respaldó la actuación policial y anunció acciones legales contra quienes provocaron daños.

 

La antesala

Los enfrentamientos entre manifestantes de izquierda y las fuerzas de seguridad el miércoles pasado generaron un clima tenso en las inmediaciones del Congreso, que se intensificó el jueves por la tarde. La policía avanzó para despejar la avenida Rivadavia, lo que desató nuevos incidentes con gases lacrimógenos, detenciones y heridos.

Dentro del Congreso, los legisladores del Frente de Izquierda-Unidad abandonaron el recinto para unirse a la manifestación y observar la represión policial. Posteriormente, se sumaron otros diputados opositores, incluido Máximo Kirchner, en un intento por detener la represión.

Hubo intentos de la oposición de frenar el debate, como una moción para devolver el proyecto a comisión, pero fue rechazada. Los incidentes continuaron al día siguiente, con manifestantes expresando su rechazo a las medidas de seguridad implementadas alrededor del Congreso.

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