Pidieron juicio oral para el gendarme acusado de disparar contra Pablo Grillo en una protesta frente al Congreso
El fiscal federal Eduardo Taiano pidió que el gendarme Héctor Jesús Guerrero sea enviado a juicio oral por haber disparado una pistola lanza gases y herido gravemente al fotógrafo Pablo Grillo durante una protesta frente al Congreso de la Nación, realizada el 12 de marzo de 2025.
La acusación fue presentada por la Fiscalía en lo Criminal y Correccional Federal N°3. Guerrero, cabo primero de la Gendarmería Nacional Argentina, está imputado por lesiones gravísimas agravadas por abuso de función y abuso de armas agravado.
Qué dijo la fiscalía sobre el operativo
Según el requerimiento, durante la movilización en defensa de los jubilados se produjeron disturbios y las fuerzas de seguridad desplegaron un operativo en las inmediaciones del Congreso.
Tras analizar videos, fotografías y peritajes, la fiscalía concluyó que los efectivos actuaron de manera “desproporcionada e irracional”. En particular, apuntó contra Guerrero por realizar disparos antirreglamentarios con una pistola lanza gases FM.
La investigación sostiene que entre las 17:05 y las 17:25 el gendarme efectuó seis disparos desde la intersección de Avenida Hipólito Yrigoyen y Solís hacia los manifestantes.
Para la fiscalía, los disparos fueron realizados en ángulo horizontal y “sin que existiera un contexto de agresión”, incumpliendo los protocolos establecidos para el uso del arma.
Cómo fue el ataque que hirió a Pablo Grillo
Uno de los disparos impactó en la cabeza de Pablo Grillo mientras cubría la protesta frente al Congreso.
Según el expediente, el fotógrafo se encontraba agachado detrás de una barricada improvisada, a unos 47 metros de las fuerzas de seguridad, cuando recibió el impacto de la granada de gas.
Tras el ataque, fue trasladado de urgencia al Hospital Ramos Mejía con fractura de cráneo y pérdida de masa encefálica.
De acuerdo con la actualización de su historia clínica, Grillo sufrió un importante deterioro cognitivo y comunicativo, además de posibles secuelas neurológicas permanentes e incapacidad laboral prolongada.
La acusación contra el gendarme
La fiscalía remarcó que Guerrero tenía formación específica sobre el uso del armamento y conocía los protocolos vigentes.
En ese sentido, sostuvo que el efectivo “ejerció abusivamente las potestades inherentes a su cargo” al utilizar fuerza ilegítima contra personas que no representaban una amenaza.
Además, el dictamen destacó que el gendarme integra la fuerza desde 2015, realizó cursos de operaciones urbanas y trabajó en escuadrones antidisturbios, por lo que “no existe posibilidad alguna” de que desconociera las normas de actuación.
El fiscal Taiano también rechazó el planteo de la defensa, que aseguró que Guerrero no tuvo intención de herir al fotógrafo.
Según la fiscalía, el acusado sabía que estaba incumpliendo los protocolos y aceptó la posibilidad de causar lesiones al disparar de manera indebida.
Las pruebas que complican a Guerrero
La acusación se apoya en peritajes, imágenes de cámaras de seguridad, registros televisivos y fotografías incorporadas a la causa.
Además, la Sala II de la Cámara Federal ya había confirmado el procesamiento del efectivo, señalando la existencia de “múltiples elementos probatorios convergentes” sobre su responsabilidad.
Para la fiscalía, la actuación de Guerrero fue “excesiva e injustificada”, ya que al momento de los disparos los manifestantes se encontraban en retirada y Pablo Grillo únicamente realizaba tareas periodísticas.
“La protesta pacífica constituye la regla”, concluyó Taiano en el pedido de elevación a juicio oral.
