La Libertad Avanza busca consolidarse en la Ciudad de Buenos Aires en medio de la tensión interna del PRO
LLA avanza en negociaciones con el PRO porteño mientras la interna entre Mauricio y Jorge Macri abre oportunidades para el oficialismo.
La Libertad Avanza (LLA) intensifica su estrategia para expandir su influencia en la Ciudad de Buenos Aires, aprovechando las tensiones internas que atraviesa el PRO entre los primos Mauricio y Jorge Macri. El espacio libertario mantiene conversaciones con referentes del macrismo porteño en busca de ampliar su base territorial de cara a las elecciones legislativas de 2025.
Las reuniones entre ambos espacios se desarrollan en un contexto complejo para el PRO, que enfrenta diferencias entre el expresidente Mauricio Macri y el actual jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. Esta situación abre una ventana de oportunidad para que LLA consolide su presencia en un distrito históricamente dominado por el macrismo.
El oficialismo nacional busca capitalizar el desgaste interno del PRO y sumar apoyos en la Ciudad, considerada clave para mantener el respaldo legislativo del gobierno de Javier Milei. La estrategia incluye negociaciones con distintos sectores del espacio amarillo, algunos de los cuales estarían evaluando acercamientos al oficialismo libertario.
La disputa por la Ciudad de Buenos Aires no es menor: representa un tercio del electorado del Área Metropolitana de Buenos Aires y cuenta con tres senadores nacionales en juego. Para LLA, fortalecer su posición en este distrito implica no solo ampliar su representación legislativa sino también disputarle al PRO su principal bastión electoral.
Las conversaciones se dan en paralelo a la indefinición del PRO sobre su estrategia electoral para 2025. Mientras Mauricio Macri impulsa una línea más confrontativa con el Gobierno, Jorge Macri mantiene una postura de colaboración desde la Ciudad, profundizando las diferencias internas que LLA busca aprovechar.
El desenlace de estas negociaciones definirá el mapa de alianzas para las legislativas y podría marcar un punto de inflexión en la relación entre el oficialismo y el PRO, determinando si ambos espacios competirán separados o si lograrán articular una coalición que les permita retener el control del Congreso.
