Encuesta: la economía golpea a Milei, pero la oposición no logra capitalizar el descontento social
Solo el 15% ve bien la situación del país, pero la oposición fragmentada no logra transformar el malestar ciudadano en alternativa política.
Una reciente encuesta nacional reveló un panorama complejo para el gobierno de Javier Milei: mientras la percepción económica golpea su imagen, la fragmentada oposición no logra transformar el descontento ciudadano en una alternativa clara de poder.
Según informaron diversos medios, solo el 15% de los argentinos evalúa positivamente la situación actual del país, una cifra que refleja el malestar generalizado frente a las dificultades económicas que atraviesa la población. Este indicador marca un deterioro en la percepción pública respecto a los primeros meses de gestión libertaria.
El descontento social se vincula principalmente con el impacto de las medidas de ajuste implementadas por el Ejecutivo, que han afectado el poder adquisitivo de amplios sectores. La inflación sostenida, la caída del consumo y el incremento de la pobreza configuran un escenario adverso para las expectativas oficiales de recuperación económica a corto plazo.
Sin embargo, el dato más llamativo del relevamiento es la incapacidad opositora para capitalizar este clima de insatisfacción. Ningún sector de la oposición ha logrado consolidarse como una alternativa viable ante los ojos del electorado, lo que deja a Milei con márgenes de maniobra política pese al deterioro en su imagen.
En este contexto, el presidente convocó nuevamente a su gabinete en Casa Rosada con el objetivo de coordinar la estrategia legislativa de cara al regreso de las sesiones ordinarias en el Congreso. La Casa Rosada busca aprobar una batería de leyes económicas que considera fundamentales para profundizar su programa de reformas estructurales.
Mientras tanto, desde sectores opositores como el peronismo bonaerense, referentes como Axel Kicillof intensifican las críticas. El gobernador de Buenos Aires apuntó directamente contra el plan económico del gobierno nacional, responsabilizándolo de los principales problemas que enfrenta el país.
La paradoja política del momento es clara: aunque la gestión enfrenta un desgaste considerable en materia económica y social, la fragmentación y falta de liderazgo opositor le otorgan un respiro inesperado en medio de la tormenta.
