30 de abril de 2026

Solidaridad en tiempos inflacionarios: la preparación de comedores y merenderos para recibir la Navidad

comedor

En el tercer trimestre de 2023, la pobreza en Argentina alcanzó un preocupante 44% de la población total y llegó al 62% entre los niños y adolescentes, según un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA). Esta situación crítica coincide con los preparativos de comedores y merenderos para las festividades de Navidad y Año Nuevo, buscando garantizar que ninguna familia se quede sin comida, abrazos y regalos.

A pesar de la incertidumbre sobre la realización de actividades festivas debido a la situación económica, estos centros comunitarios se movilizan para organizar eventos navideños. Eva Noemí Rojas, del comedor Ángel Guardián, ubicado en Mariano Acosta, destaca que, a pesar de las limitaciones económicas, la prioridad será distribuir juguetes y cajas navideñas. El aumento del 50% en la asistencia comparado con el año anterior ha llevado a la contribución de fondos personales para cubrir las crecientes necesidades de alrededor de 170 personas.

En otros lugares, como el merendero Mamá Sopa en Villa Zavaleta, la realidad es similar. A pesar de las dificultades para aumentar el cupo debido a las restricciones de raciones, Valeria y su equipo se esfuerzan por proporcionar alimentos y organizar cenas de Nochebuena para las 145 personas que atienden.

El comedor Abuelita Esther en José León Suárez, dedicado a ayudar a adultos mayores vulnerables, planea una cena especial con la visita de Papá Noel. Además, la solidaridad y el compromiso se mantienen fuertes en instituciones sin fines de lucro, como la ubicada en la villa 21-24 de Barracas. Aunque la incertidumbre sobre cómo abordarán la Navidad persiste, estas organizaciones confían en la solidaridad y la experiencia previa para superar los desafíos.

El estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, revela que la pobreza ha alcanzado niveles alarmantes, igualando el pico de la pandemia en 2020 y registrando el peor resultado desde 2005. La indigencia también ha aumentado, alcanzando el 9,6% de la población, y la calidad del empleo ha caído a niveles mínimos desde 2004. La situación económica precaria ha generado preocupación sobre el aumento de personas en busca de ayuda para satisfacer necesidades básicas, como la alimentación diaria.

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