De empleados a emprendedores: se quedaron sin y decidieron abrir su propio restaurante: «Todo fue para mejor»
La historia de Nicolás Ferreri, Esteban Blanco y Pedro García es un ejemplo inspirador de resiliencia y determinación frente a la adversidad. Después de perder sus trabajos debido al cierre del restaurante en el que trabajaban, en lugar de rendirse, decidieron unir fuerzas y abrir su propio restaurante, Casa Cuba.
Su experiencia como mozos durante muchos años en el mismo vecindario fue invaluable al momento de emprender este nuevo desafío. Conocían a la perfección el pulso de la zona y sabían qué tipo de restaurante querían abrir. Así, abrieron dos locales: un restaurante de cocina internacional en la calle Sucre al 2168, y una parrilla en la calle Cuba al 1877, en el corazón de la nueva movida gastronómica de Belgrano.
Mantuvieron la esencia de la vieja escuela de su antiguo restaurante, donde los clientes eran tratados como parte de la familia. Esto les valió el apoyo incondicional de sus clientes históricos, quienes los siguieron a su nuevo emprendimiento. Además, su experiencia como mozos les permitió entender perfectamente las necesidades y preferencias de los clientes, lo que les dio una ventaja competitiva.
Ferreri resalta la importancia de los mozos en el éxito de un restaurante, destacando su papel como el nexo entre la cocina y el salón. Su enfoque en la atención al cliente y los pequeños detalles, como ofrecer una copita de limoncello al final de la comida, demuestra su compromiso con brindar una experiencia excepcional a sus clientes.
El nicho del private dining
La estrategia de Nicolás Ferreri, Esteban Blanco y Pedro García para hacer crecer su restaurante Casa Cuba incluyó dos aspectos clave: la diversificación de los menús y la incursión en el mercado de private dining corporativo.
Ofrecer tres tipos de menús adicionales a la carta principal les permite a los clientes tener una idea clara de cuánto van a gastar, lo cual es especialmente valorado en el contexto económico actual. Esta opción brinda una mayor flexibilidad y transparencia en cuanto a los precios, lo que puede atraer a más clientes.
Por otro lado, la apuesta por el private dining corporativo les ha abierto un nicho poco explorado por otros restaurantes. Al ofrecer la experiencia de una comida privada en salones especialmente acondicionados, con menús personalizados y servicios adicionales como pantalla para proyecciones y sistema de sonido, Casa Cuba se posiciona como una opción atractiva para eventos empresariales, reuniones familiares y celebraciones especiales.
Ferreri destaca que el objetivo principal es garantizar que el marco de estas reuniones sea óptimo y que el servicio esté a la altura de las expectativas de los clientes. Aunque enfrentan desafíos como el contacto directo con proveedores en un contexto de alta inflación, están comprometidos a ofrecer atención de calidad, ingredientes frescos y precios razonables.
En resumen, la estrategia de diversificación de menús y la incursión en el private dining corporativo son ejemplos de cómo Casa Cuba está adaptándose a las necesidades del mercado y buscando nuevas oportunidades de crecimiento en el competitivo sector gastronómico.
