24 de mayo de 2026

Doble crímen en Montañita: el brutal asesinato de las amigas mendocinas durante sus vacaciones en Ecuador

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El caso de María José Coni y Marina Menegazzo conmocionó a Argentina y Ecuador, dejando una profunda marca en ambas familias y en la sociedad en general. El viaje de estas dos amigas, lleno de sueños y aventuras, se convirtió en una tragedia inimaginable que sacudió a todos.

El dolor y la angustia de sus familiares durante esos días de incertidumbre y búsqueda fueron inmensos. La confirmación de la pérdida de María José y Marina dejó un vacío imposible de llenar. Aunque la justicia ecuatoriana actuó con rapidez y condenó a los responsables a la máxima pena, el sufrimiento de los seres queridos persiste.

Juan Coni y Paula Menegazzo, hermanos de las víctimas, compartieron el peso de la tragedia y la lucha por la justicia. Aunque las condenas otorgaron algo de alivio, reconocen que el daño causado es irreparable y que han debido aprender a convivir con el dolor día a día. La cicatriz de esta pérdida es profunda y duradera, una carga que llevarán por el resto de sus vidas.

Para las familias Coni y Menegazzo, la memoria de María José y Marina será eterna, un recordatorio constante de la injusticia y la brutalidad que sufrieron. Aunque los momentos de calma llegan, el dolor nunca desaparece por completo, y estas tragedias dejan una marca imborrable en la historia de ambas familias, trascendiendo generaciones.

 

El doble crimen de Montañita

El relato de los últimos días de María José Coni y Marina Menegazzo revela una trágica cadena de eventos. Después de disfrutar de un viaje lleno de aventuras por Perú, Ecuador y Chile, las dos amigas decidieron continuar solas su travesía hacia Montañita, un destino paradisíaco en la costa ecuatoriana.

En medio de la belleza natural y la serenidad del lugar, Marina compartió en su cuenta de Instagram un emotivo momento: un atardecer inolvidable junto a María José en la playa. Esta imagen, impregnada de alegría y complicidad, se convirtió en la última huella digital de su viaje compartido.

Sin embargo, la felicidad se vio truncada por un giro inesperado. El anuncio de su regreso a casa se vio empañado por el robo que sufrieron, lo que las obligó a cambiar sus planes y dirigirse a Lima en lugar de regresar directamente a Mendoza. Este cambio repentino marcó el inicio de una serie de eventos que desencadenaron la tragedia.

La última comunicación con sus familias sembró la inquietud y la preocupación. La ausencia de noticias posteriores desencadenó una intensa búsqueda que, lamentablemente, terminó con el descubrimiento de un desenlace desgarrador. La vida de María José y Marina fue truncada en un destino que prometía ser el cierre perfecto para un viaje lleno de sueños y esperanzas.

 

“La peor película”

La brutalidad del crimen que sufrieron María José Coni y Marina Menegazzo es difícil de comprender. La investigación reveló detalles espeluznantes sobre el tormento al que fueron sometidas antes de perder la vida de manera violenta y cruel.

Según los informes forenses, las jóvenes fueron drogadas con benzodiacepina y golpeadas en una casa apartada de la zona turística. María José murió a causa de un golpe en el cráneo y presentaba lesiones en la zona genital debido a un intento de abuso sexual al que se resistió. Además, tenía fracturas en el fémur. Por su parte, Marina sufrió seis heridas punzocortantes en el cuello, una de las cuales perforó su columna vertebral y médula, dejándola paralizada antes de su muerte.

El testimonio de Lidia Médano, la médica forense que participó en la autopsia, reveló la magnitud del sufrimiento que padecieron las víctimas. Marina estuvo consciente durante un tiempo después de ser herida de gravedad, incapaz de moverse pero plenamente consciente de lo que estaba ocurriendo a su alrededor. Este horror deja una marca indeleble en la memoria de quienes lo presenciaron y en las generaciones futuras de las familias afectadas.

Para Paula Menegazzo, el recuerdo de reconocer a su hermana en la morgue es una pesadilla que nunca desaparecerá. La imagen de ver el cuerpo desfigurado de Marina es una herida emocional que perdurará en el tiempo, según los expertos, afectando no solo a la familia inmediata, sino también a generaciones futuras. El dolor y la angustia que dejó este crimen atroz son difíciles de superar y dejan una profunda cicatriz en el tejido social.

 

Dos juicios, tres condenados y los cabos sueltos

Las condenas de Alberto Segundo Mina Ponce, Aurelio Eduardo «El Rojo» Rodríguez y José Luis Pérez Castro a 40 años de prisión fueron un paso crucial en la búsqueda de justicia para María José Coni y Marina Menegazzo. Sin embargo, para las familias de las víctimas, estas sentencias representan solo un primer paso en un largo camino hacia la verdad y la completa responsabilidad de todos los involucrados en este horrendo crimen.

Juan Coni señaló que aún quedan muchos interrogantes sin responder y pruebas por cotejar, lo que sugiere la posible implicación de otras personas en el caso. Paula Menegazzo apuntó hacia la existencia de una banda de trata de personas, sospechando que al menos ocho individuos estuvieron involucrados, de los cuales solo tres fueron condenados.

Según su testimonio, el plan original de la banda era drogar a las chicas para controlarlas, pero algo salió mal y se vieron obligados a improvisar, resultando en la trágica muerte de María José y Marina. Este trágico incidente expuso los peligros de la trata de personas y, en palabras de Paula Menegazzo, las jóvenes se convirtieron en mártires cuya valentía y sacrificio ayudaron a prevenir futuras tragedias y a salvar a otras posibles víctimas.

Los juicios y las condenas enviaron un mensaje claro de que los culpables no quedarán impunes, pero para las familias de las víctimas, la lucha por la justicia y la verdad continúa, y seguirán exigiendo respuestas hasta que todos los responsables rindan cuentas por sus acciones.

 

El recuerdo de Majo

El paso del tiempo no ha mitigado el dolor de las familias de María José Coni y Marina Menegazzo, quienes siguen sintiendo la pérdida de sus seres queridos de manera intensa. Juan Coni compartió con TN que cerrar esa página de dolor es una tarea difícil, ya que el recuerdo de las jóvenes se entrelaza con la continua presencia de nuevos casos de femicidios, lo que les hace revivir el pasado una y otra vez.

A pesar de la tristeza que aún persiste, Juan no duda en recordar a su hermana María José como alguien divertido, ordenado y compañero, una persona que irradiaba alegría y que dejó una marca indeleble en la vida de quienes la conocieron. Guarda con cariño sus pertenencias y recuerdos, manteniendo viva su memoria a través de las pequeñas cosas que ella dejó atrás.

La madre de María José, Gladys Steffani, fue una incansable luchadora por la justicia para su hija y Marina. Lamentablemente, falleció dos años después del trágico crimen, sin ver completamente resuelto el caso y sin alcanzar la tan ansiada justicia. A pesar de su partida, su espíritu perseverante y su búsqueda incansable de verdad y justicia continúan siendo un faro de inspiración para quienes siguen luchando en su memoria.

 

El recuerdo de Marina

Las palabras de Paula Menegazzo reflejan la complejidad del duelo y la imposibilidad de transmitir completamente el dolor que acompaña la pérdida de sus seres queridos. A lo largo de ocho años, el tiempo no ha sido suficiente para sanar por completo las heridas, y la cicatrización no siempre avanza como se esperaría.

La metáfora de «vivir la vida apoyada en el piso y por debajo pasar todo un río de sangre», utilizada por su madre, ilustra de manera impactante la persistencia del sufrimiento y la dificultad para olvidar. A pesar de ello, la familia ha tomado la decisión de buscar la felicidad nuevamente, reconociendo que aunque el dolor nunca desaparecerá por completo, es posible encontrar momentos de alegría y celebración.

Paula comparte una conexión especial con Marina, recordándola con cariño y destacando su personalidad alegre, contagiosa y solidaria. Aunque físicamente ya no estén presentes, la familia siente su presencia de manera constante, a través de los recuerdos, las risas compartidas y las señales que perciben en su día a día. Para ellos, María José y Marina siguen vivas en sus corazones y en los pequeños detalles que los rodean, una creencia que les brinda consuelo y fortaleza en medio del dolor.

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