Tierra del Fuego protestó por el amarre de un buque petrolero británico y reclamó el fin de la intervención nacional sobre su puerto
La provincia cuestionó el atraque de una embarcación británica en Ushuaia y reclamó el fin de la intervención nacional sobre su puerto.
El gobierno de Tierra del Fuego presentó una formal protesta ante la administración nacional por el amarre de un buque petrolero de bandera británica en el puerto de Ushuaia, en un episodio que reavivó las tensiones por la soberanía de las Islas Malvinas y por el control del puerto fueguino.
Según informaron medios locales, la provincia denunció que la embarcación británica operó en el puerto de Ushuaia mientras este se encuentra bajo intervención del gobierno nacional, situación que las autoridades provinciales consideran irregular y que viene cuestionando desde hace tiempo.
La administración provincial aprovechó el incidente para reclamar nuevamente el fin de la intervención nacional sobre el puerto, argumentando que esta situación impide a la provincia ejercer control sobre qué embarcaciones atracan en su territorio, especialmente aquellas de bandera británica que operan en aguas cercanas a las Islas Malvinas.
De acuerdo a lo publicado por distintos medios, el petrolero habría estado vinculado a operaciones en la zona del Atlántico Sur, región que Argentina reclama como parte de su plataforma continental y donde el Reino Unido mantiene presencia en las islas disputadas.
Sin embargo, el gobierno nacional respondió a las acusaciones provinciales asegurando que el buque no violó ninguna normativa vigente. Según la postura de la Nación, la responsabilidad por el ingreso de la embarcación al país recae sobre la propia provincia de Tierra del Fuego, invirtiendo así los términos de la disputa.
Este cruce de declaraciones pone de manifiesto la compleja situación jurídica y política del puerto de Ushuaia, que permanece intervenido por el Estado nacional en medio de reclamos provinciales por recuperar su autonomía de gestión.
El episodio se suma a la histórica sensibilidad argentina respecto a la presencia británica en el Atlántico Sur y reaviva el debate sobre los controles que deberían aplicarse a embarcaciones que operan en aguas cercanas a las Malvinas, especialmente en puertos patagónicos estratégicos como el de Ushuaia.
