29 de septiembre de 2026

Máximo Kirchner reconoció diferencias políticas con Axel Kicillof por el liderazgo del PJ

Máximo Kirchner reconoció diferencias con Kicillof sobre el liderazgo de Cristina en el PJ y volvió a exponer la interna del peronismo.

Máximo Kirchner en conferencia de prensa realizando declaraciones políticas

El diputado nacional Máximo Kirchner reconoció públicamente la existencia de diferencias políticas con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, en torno al liderazgo del Partido Justicialista (PJ) a nivel nacional. Las declaraciones ponen de manifiesto la profunda grieta que atraviesa al peronismo bonaerense y nacional.

«Hay diferencias políticas con Kicillof. Él entiende que Cristina no tiene que ser presidenta del PJ nacional», afirmó el hijo de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, en declaraciones que marcan un punto de inflexión en la relación entre ambos dirigentes.

El diputado, quien preside el PJ bonaerense, sostuvo que el gobernador «puede explicar mejor por qué se movió» y agregó: «Nosotros seguimos estando en el mismo lugar de siempre», en clara alusión a su respaldo incondicional a la conducción de Cristina Kirchner en la estructura partidaria.

Las declaraciones de Máximo Kirchner exponen nuevamente la interna del peronismo, que en los últimos meses ha mostrado señales de fractura en torno a la figura de la expresidenta. Mientras el kirchnerismo duro impulsa el liderazgo de Cristina Fernández en el PJ nacional, sectores más amplios del justicialismo, incluido el gobernador bonaerense, parecen apostar por una renovación de la conducción partidaria.

La provincia de Buenos Aires, bastión electoral del peronismo, se ha convertido en el escenario principal de esta disputa. Kicillof, quien hasta hace poco era considerado un dirigente cercano al núcleo duro del kirchnerismo, ha comenzado a marcar una línea propia que no necesariamente coincide con las estrategias impulsadas desde La Cámpora y el entorno de Cristina Kirchner.

La tensión entre ambos dirigentes no solo refleja diferencias sobre quién debe conducir el PJ, sino también distintas visiones sobre el futuro del espacio político y las alianzas necesarias para enfrentar los desafíos electorales venideros. Esta fractura interna representa un desafío adicional para un peronismo que busca reorganizarse tras la derrota electoral.

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