1 de octubre de 2026

Fuego cruzado sobre la Corte: el fallo por la Ley de Tierras y el pedido contra Lorenzetti abren un frente con la oposición y los gremios

El fallo sobre tierras y el cuestionamiento a Lorenzetti generan tensión entre el máximo tribunal, la oposición y los sindicatos.

Edificio de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina

La Corte Suprema de Justicia se encuentra en el centro de una creciente controversia política tras emitir un fallo sobre la Ley de Tierras que generó rechazo en sectores de la oposición y organizaciones sindicales, mientras que simultáneamente se conoció un pedido formal que apunta contra el ministro Ricardo Lorenzetti.

El máximo tribunal judicial dictaminó sobre la normativa que regula la extranjerización de tierras rurales en Argentina, una decisión que despertó críticas de distintos espacios políticos que cuestionan el impacto de la resolución en la soberanía territorial y el acceso a la propiedad de la tierra por parte de ciudadanos argentinos.

Según analistas consultados por distintos medios, el fallo modifica el alcance de las restricciones que la legislación vigente establece para la adquisición de campos por parte de extranjeros o sociedades con capital extranjero, un tema sensible que ha generado debates recurrentes en el Congreso durante las últimas décadas.

En paralelo, tomó estado público un pedido de recusación o impugnación dirigido contra el juez Ricardo Lorenzetti, uno de los miembros más longevos del máximo tribunal. Si bien no se han difundido oficialmente los fundamentos completos de la presentación, fuentes judiciales indicaron que el planteo proviene de sectores afines al oficialismo y cuestiona la imparcialidad del magistrado en casos vinculados a políticas económicas y de tierras.

La combinación de ambos hechos desató una fuerte reacción en la oposición parlamentaria y en centrales sindicales, que denunciaron un intento de presión política sobre el Poder Judicial. Desde distintas bancadas opositoras se expresó preocupación por lo que consideran una escalada de tensión institucional que busca condicionar las decisiones de la Corte en momentos de definiciones clave para el modelo económico del gobierno.

Los gremios, por su parte, advirtieron sobre las consecuencias sociales del fallo sobre tierras y convocaron a movilizaciones en defensa de la independencia judicial. Organizaciones agrarias y movimientos sociales también manifestaron su rechazo y exigieron que el Congreso legisle con mayor precisión sobre el tema.

El contexto político agrega presión sobre un tribunal que en los últimos meses ha debido resolver temas sensibles relacionados con la deuda pública, tarifas de servicios y reformas estructurales impulsadas por el Ejecutivo.

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