Decretazo: El Congreso tomará decisiones sobre el recién en marzo, en tanto los bloques colaborativos buscarán negociar con Milei
El futuro del megadecreto de necesidad y urgencia (DNU) dictado por el presidente Javier Milei para desregular la economía no se resolverá de inmediato en el Congreso, sino que quedará para marzo del próximo año, con el inicio de las sesiones ordinarias. Los bloques opositores no kirchneristas quieren tomar su tiempo y explorar vías alternativas al rechazo del DNU, buscando forzar al Gobierno a negociar una salida que evite una confrontación de poderes.
El factor tiempo es crucial en esta disputa. Al excluir el tema del DNU del temario de proyectos para sesiones extraordinarias, Milei da dos meses más de vida al decreto. La resistencia al DNU en la mayoría de las fuerzas parlamentarias, excepto Pro, lleva a un dilema entre colaborar con el Gobierno y la tensión por la imposición de un nuevo paradigma económico por decreto, sin abrir juego al Congreso.
La dilación favorecería a Milei, pero también a los bloques opositores que se encuentran en una encrucijada. El presidente ha declarado que no modificará el decreto y no cederá a replicarlo en proyectos de ley, generando tensiones. El perfil dicotómico de Milei, envalentonado por el respaldo electoral, busca demostrar quién ejerce el poder en Argentina, sin percibir la diversidad de fuerzas en ambas cámaras dispuestas a acompañar los primeros pasos del nuevo gobierno.
Los radicales
Ante la intransigencia presidencial, los bloques opositores no kirchneristas, como el radicalismo, no buscarán forzar la marcha, procurarán ganar tiempo y evitarán un enfrentamiento directo. La última reunión del bloque de diputados radicales revela una diversidad de posiciones dentro de esta bancada, que se ubica como el fiel de la balanza entre el sector más afín al oficialismo y la oposición más intransigente.
Aunque el radicalismo cuenta con el mayor volumen de diputados y senadores, las posiciones no son unívocas. El senador Martín Lousteau y algunos legisladores son críticos, mientras que otros, como Rodrigo De Loredo, se muestran menos confrontativos y más abiertos a crear condiciones para que Milei acceda a negociar no solo el megadecreto, sino el paquete de leyes previsto para el Congreso en sesiones extraordinarias.
Ante el dilema del DNU, algunos sectores del radicalismo consideran que el rechazo liso y llano sería contraproducente y buscarán alternativas. Una opción es modificar la ley 26.122 que regula los decretos de necesidad y urgencia para permitir la aprobación o rechazo parcial. Sin embargo, cualquier avance en esta reforma tendrá que esperar al inicio de las sesiones ordinarias, y el tiempo se convertirá en un aliado para analizar detenidamente el contenido del decreto.
La diversidad de opiniones en el radicalismo refleja el desafío que enfrentan los bloques opositores para encontrar una postura común frente al megadecreto y, al mismo tiempo, evitar quedar pegados al kirchnerismo en un rechazo total. La exploración de vías alternativas y el análisis detenido del contenido se perfilan como estrategias en este escenario.
Nombres para la Bicameral
La estrategia de algunos bloques parlamentarios de ganar tiempo frente al megadecreto de Milei se encuentra en marcha, aunque ya se empiezan a conocer algunos nombres que integrarán la Comisión Bicameral encargada de analizar el DNU. Los nombres de los representantes por el Senado incluyen a Bartolomé Abdala o Juan Pablo Pagotto, Víctor Zimmerman, Luis Juez, Juan Carlos Romero y Anabel Fernández Sagasti. En la Cámara de Diputados, se mencionan a Oscar Zago, Hernán Lombardi, Francisco Monti, Máximo Kirchner y Ramiro Gutiérrez. La lista definitiva de los 16 integrantes se conocerá próximamente.
El mes de marzo se presenta como un momento desafiante para el Gobierno, ya que el impacto de la devaluación, el aumento de precios y los gastos generará tensiones sociales. Milei, que hoy cuenta con respaldo popular, podría encontrarse en una posición diferente cuando finalice el receso veraniego. En este contexto, el factor tiempo será crucial, ya que el Congreso necesitará tiempo para abordar la ambiciosa ley de reforma del Estado propuesta por el Gobierno.
Las necesidades urgentes de Milei para avanzar con su agenda se enfrentarán a los tiempos marcados por el Congreso. El presidente deberá decidir si mantiene su postura confrontativa o si está dispuesto a negociar con legisladores que muestran disposición para la colaboración. La dinámica política y social en los próximos meses determinará el rumbo de estas negociaciones.
