Primer ministro afuera de la era de Javier Milei: las repercusiones
El paro de la CGT, el freno judicial al DNU y las trabas en la ley ómnibus fueron los condimentos explosivo para Javier Milei.
El ministerio de Infraestructura pasará ahora ser una secretaría debajo de la órbita del ministro de Economía, Luis Caputo, con lo cual el gabinete quedará con ocho ministerios.
Además, designó al vicejefe de Gabinete, José Rolandi, como nuevo negociador con los diputados de la oposición dialoguista para destrabar la ley ómnibus.
Según fuentes oficiales, Milei comenzó el día cruzado en la reunión de gabinete en la Casa Rosada. “¿Cómo están los votos en Diputados para la ley?”, le preguntó al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. “No tenemos los votos por ahora”, contestó Menem.
“¿Pero cómo no tenemos los votos, están todos locos?”, se enfureció Milei luego de bramar insultos al aire y tratar de ignorantes a sus opositores y de poco útiles a sus propios negociadores. Luego defendió al ministro de Economía, Luis Caputo, que había dicho este miércoles que si no se aprueba la ley ómnibus las provincias iban a tener recortes peores.
“Está muy bien lo que dijo Toto Caputo. Si los gobernadores no quieren votar la ley, bueno, los voy a dejar sin un peso y los voy a fundir a todos”, dijo Milei delante de todo el gabinete. La frase trascendió y el Presidente se enfureció más todavía.
Muchos gobernadores comenzaron a hacer trascender que ellos mismos le quieren dar gobernabilidad pero que en un escenario de guerra el más debilitado sería Milei: no tiene diputados y senadores suficientes para gobernar. Fue allí que Milei decidió: «Bueno, que vaya José Rolandi a negociar con ellos». El vicejefe de Gabinete se apostó en el despacho de Martín Menem y se reunió con los bloques de la UCR y de Hacemos Consenso Federal, pero sin avances.
Milei cambia permanentemente de interlocutores: el primero fue Guillermo Francos, ministro del Interior, luego puso a Martín Menem, a Santiago Caputo, asesor en márketing, después intentó con Sturzenegger, y por último Rolandi.
Por la tarde, trascendió que Milei había tomado la decisión de echar al autor de la filtración informativa. El culpable encontrado fue el ministro de Infraestructura, Guillermo Ferraro, que llegó al gabinete por ser CEO de la consultora KPMG que asesoraba al Grupo Eurnekián.
En los últimos tiempos, Ferraro chocó mucho con el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, por demoras en algunos nombramientos de la estructura y por su difícil carácter. El gobierno de Milei transita una crisis de gabinete permanente y parece la Casa del Gran Hermano: siempre uno se va.
