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Tesla presentó un Roadster con propulsores y asegura que “puede volar”

Tesla mostró la nueva generación del Roadster con propulsores de gas frío. La empresa dice que puede saltar y girar en el aire; la producción sería en 2028.

Prototipo del Tesla Roadster de segunda generación estacionado frente a la sede de Tesla
Imagen de archivo de un prototipo del Roadster de segunda generación, no de la presentación de octubre de 2026. Foto: Steve Jurvetson / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)
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Tesla presentó este jueves 15 de octubre, en un evento en Texas, la nueva generación de su deportivo Roadster y mostró una demostración en la que el auto, equipado con propulsores de gas frío, se elevó de una rampa, giró en el aire y volvió a apoyarse sobre el asfalto. La compañía de Elon Musk sostiene que el vehículo “puede volar”, aunque en el sentido de saltos cortos y maniobras asistidas, no de vuelos convencionales.

Claves de la noticia

  • Tesla anunció tres versiones del Roadster: Performance, Thrust y Rocket; solo la última está preparada para el sistema de propulsores.
  • Según el vicepresidente de ingeniería Lars Moravy, son diez propulsores alimentados por unos 600 litros de aire comprimido, almacenados en dos tanques.
  • En la demostración, el auto subió por una rampa curva con una combinación de ventiladores y propulsores, salió despedido, dio una vuelta y aterrizó.
  • La empresa afirma que el modelo acelera de 0 a 100 km/h en menos de un segundo, un dato que todavía no fue verificado de forma independiente.
  • La producción está prevista para 2028, según lo informado en la presentación.

Cómo funciona el sistema de propulsores

Los propulsores de gas frío no queman combustible: liberan aire a alta presión a través de toberas para generar empuje. Es una tecnología conocida en la industria aeroespacial, donde se usa para corregir la orientación de naves y cohetes, y que Tesla desarrolló junto con la experiencia de SpaceX, otra de las empresas de Musk. En el Roadster, ese empuje se aprovecha para mejorar la aceleración y, en la versión Rocket, para levantar la carrocería y generar un “movimiento rotacional lateral”.

De acuerdo con lo informado por medios especializados, el auto puede recargar por sí mismo sus tanques de aire, lo que le permitiría repetir las maniobras. Con todo, el propio planteo de la compañía deja claro que no se trata de un vehículo que despegue y se desplace por el aire como un avión o un dron: el efecto es el de un salto controlado de corta duración.

Escepticismo y antecedentes

El Roadster es uno de los proyectos más postergados de Tesla. Musk lo había prometido en 2017 con un precio de referencia de 250.000 dólares y, desde entonces, la fecha de lanzamiento se corrió en varias oportunidades. Ya en 2018 y 2019, el empresario había adelantado que el auto podría incorporar propulsores de cohete y llegó a bromear con que “volaría”.

Tras la presentación, algunos análisis marcaron cautela. El sitio Electrek planteó una revisión técnica de las afirmaciones de la compañía y señaló que varios movimientos del auto en el aire resultaron más rápidos de lo que se esperaría de un vehículo de ese porte, aunque aclaró que, a los fines del análisis, trataba la demostración como real. Autoblog, por su parte, advirtió que las acrobacias de un evento no deben confundirse con el rendimiento verificado de un auto de producción.

Qué puede pasar

Con una producción que no llegaría antes de 2028, el Roadster funciona por ahora como una vitrina tecnológica más que como un producto disponible. Quedan por conocer los datos que Tesla todavía no precisó con claridad: el precio final de cada versión, las condiciones de homologación de un sistema de propulsores para circular en la vía pública y los resultados de pruebas realizadas por terceros. Hasta que esos elementos se conozcan, las cifras de aceleración y la capacidad de “volar” deben leerse como declaraciones de la empresa.

La nueva edición del Roadster también reactiva el debate sobre el rumbo de Tesla, que en los últimos años concentró buena parte de su relato en la conducción autónoma y la robótica. Un deportivo de edición limitada con tecnología heredada de los cohetes funciona, en ese contexto, como una apuesta de imagen: busca llamar la atención sobre la capacidad de ingeniería de la compañía más que aportar volumen de ventas. La evolución de ese proyecto, y la distancia entre lo prometido en el escenario y lo que finalmente llegue a la calle, será la medida real del anuncio.

Fuentes: Autoblog, Electrek, TechRadar, Axios.

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Agustin Pereyra

Director de Plano Político.

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