El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, intensificó su enfrentamiento con el Sindicato Único de Empleados y Obreros Municipales (Suoem) tras anunciar que la Policía provincial asumirá el control del tránsito en la capital cordobesa, función tradicionalmente ejercida por los empleados municipales agremiados.
«No vamos a dejar indefensos a los cordobeses frente a esta manga de inadaptados», declaró el mandatario provincial en un tono inusualmente duro, según informaron medios locales. Las declaraciones se producen en el marco de crecientes tensiones con el gremio municipal, que ha protagonizado medidas de fuerza en los últimos meses.
La decisión de transferir el control del tránsito a fuerzas policiales cobra especial relevancia ante la próxima visita del Papa Francisco a Córdoba, evento que requerirá un operativo de seguridad y ordenamiento vial de gran magnitud. De acuerdo a lo publicado por medios cordobeses, esta medida busca garantizar el normal funcionamiento de la ciudad durante el evento internacional.
El conflicto entre la administración provincial y el Suoem se ha convertido en uno de los primeros grandes enfrentamientos políticos de 2027 en la provincia mediterránea. La decisión de Llaryora de quitarle al sindicato el manejo del tránsito representa un golpe significativo a la capacidad operativa del gremio, que históricamente utilizó esta función como herramienta de presión en negociaciones salariales y laborales.
Según informaron medios locales, la tensión entre ambas partes viene escalando desde hace meses, con reiteradas protestas y paros que afectaron diversos servicios municipales en Córdoba. La dura calificación del gobernador hacia los sindicalistas marca un punto de inflexión en la relación, evidenciando el desgaste del diálogo entre el Ejecutivo provincial y el gremio municipal.
La medida genera interrogantes sobre el futuro de las relaciones laborales en el municipio y podría sentar un precedente en la gestión de conflictos sindicales en la provincia.




